La tecnología efímera
Cuando
hablamos de innovación tecnológica estamos hablando de cambios
sociales anteriores o posteriores a ella, y al hablar de cambios
sociales estamos hablando de permanentes procesos de modernización, de
tal manera que no parece posible hoy cerrar el ciclo triangular del
cambio (cambio 1/innovación/cambio 2) sin clausurar la historia humana.
Pero
el tema de la modernización entendida como cambio permanente puede
constituirse en una cuestión frecuentemente anómala en la civilización
avanzada del conocimiento y de la información, al punto de poderse
hablar ya de tecnologías efímeras o, dicho más expresivamente, de una
auténtica chatarrería tecnológica (la falta de atención al cliente, de
repuestos, de redes reales de mantenimiento, etc, convierten a muchos
productos de la panoplia tecnológica en chatarra inmediata) formada
tanto por el instrumental permanentemente superado como de aquel otro
que es redundante. Esta última tecnología redundante comienza a ser un
problema: hablamos de redundancia cuando las innovaciones no son tales y
no vienen a cubrir una demanda, sino a explotar un mercado creado por
la innovación real.
Por otra parte, la introducción de tecnologías
innovadoras, también en los países avanzados,tropieza con la cuestión de
los cambios previos no realizados (cambios de aprendizaje, cambios de
mentalidad, de cualificación), y no es infrecuente el espectáculo de
medios técnicos no utilizados, como se puede observar en los citados
sótanos de los hospitales y en otros lugares.
El llamado "milagro
europeo" (Jones, 1990) que convirtió a Europa en la vanguardia de la
modernidad estuvo fundado en un ecosistema que permitía el intercambio, y
esto parece una condición indispensable de la modernización
tecnológica, constituyéndose en condición política actual para los
países subdesarrollados: la consolidación de un sistema de
comunicaciones e intercambios que haga posible la difusión y el avance
común. La actual situación mundial no nos permite ser del todo
optimistas, pero ese es el camino en las regiones más atrasadas que
todavía viven enfrentamientos y desencuentros constantes, siendo su afán
comunitario todavía un momento retórico en el proceso de
ecosistematización. Decía Jones: "En Europa, incluso dentro del avanzado
sector noroccidental, el crecimiento resultante tuvo un carácter
abiertamente regionalista; pero a diferencia de Asia existió, en lo
esencial, una comunidad tecnológica, un sistema en el que el cambio en
un célula tendía a comunicarse a las restantes. Las conexiones
culturales y la naturaleza competitiva del sistema de estados
favorecieron un intercambio continuo y la `difusión de estímulos', lo
que significaba que si un problema se resolvía en un país se suponía que
podría resolverse en otro" (87). Me parece un planteamiento correcto y
sugerente que debería ser tenido en cuenta a la hora de preparar el
camino de la introducción de nuevas tecnologías en las regiones
subdesarrolladas, tan alejadas aún del problema que generan o van a
generar en los países avanzados o semiavanzados la introducción
constante de innovaciones, con los cambios sociales profundos y
posteriores. Tan alejadas también estas regiones de los derechos civiles
básicos y de las "titularidades" (v. Dahrendorf, 1990) que dan acceso a
los individuos a la provisión regulada de sus necesidades.
Estos
cambios de los países avanzados son conocidos en su proyección presente
sobre la estructura social, como nos sintetiza Michel Crozier siguiendo
en parte una conocida propuesta de Daniel Bell: "El paso a una economía
de servicios, o más bien, a una sociedad postindustrial, es
espectacular. Este paso se caracteriza por una concentración de los
empleos en los servicios más diversos (por oposición a la industria y la
agricultura) y por la dinámica de la alta tecnología (por oposición a
la dinámica de la producción de masa vinculada al consumo masivo). Es
muy rápido, más rápido que el gran movimiento del siglo XIX que llevó a
las masas campesinas a abandonar la tierra para ir a trabajar a las
fábricas. Los empleos en la industria disminuyen a una media del 1.5%
anual desde hace quince años, y los empleos más específicos de obreros
manuales sin cualificar, del 2.5% anual...Destruye la lógica de la
estandarización, de la reglamentación y de la jerarquía. La orientación
predominante hacia los servicios obliga a preocuparse del cliente y a
privilegiar la calidad del servicio que se le proporciona. Obliga a
tener en cuenta la relación humana que se establece con él y destruye la
lógica imperativa de la producción en masa, que sólo podía funcionar
por la imposición coactiva de la conformidad a la norma y gracias al
peso del orden jerárquico.
Esta lógica no se abandona, ciertamente,
de golpe y en todo. Seguirá predominando en muchas actividades durante
largo tiempo, pero comienza ya a dejar lugar a otras concepciones, más
adaptadas a la realidad, del trabajo y del sistema de relaciones. En
este nuevo sistema social post−industrial, el recurso humano es
fundamental para el éxito económico. Es este recurso el que marca la
diferencia y no ya, como anteriormente, la posesión de las materias
primas, como en el siglo XIX, o del capital organizativo y financiero,
como en el XX. No quiere decir esto que estas bazas desaparezcan, sino
que no son utilizables si no hay recursos humanos suficientes, mientras
que la existencia de recursos humanos permite adquirir muy rapidamente
los otros" (Crozier, M., 1989, pp. 28−29).
Vivimos probablemente la segunda ruptura industrial, expresión de Piore y Sabel (1990), y estamos
entrando en la sociedad programada de que habló Alain Touraine (1989,
p. 81: "Vemos constituirse bajo nuestros ojos sociedades más allá de las
sociedades industriales, a las que he llamado programadas, y cuyas
inversiones principales se dirigen hacia la producción y la difusión en
masa de bienes simbólicos, bienes culturales, información,
representación, conocimiento, que actúan no ya solamente sobre la
organización del trabajo, sino sobre los fines de la actividad y así
pues sobre la misma cultura"), y esto significa, de ser correcto el
diagnóstico, que los modelos tradicionales de producción en serie van a
ser desplazados (ya lo están siendo) por una especialización flexible de
base informática, cuyo carácter maleable (v. Piore y Sabel, o. cit, p.
376) le permite una mejor adaptación a la demanda y unas posibilidades
de reconversión constante. En mi criterio, estas ventajas adaptativas
podrían estar generando ya, como contrapartida, un exceso de chatarra
tecnológica y un consumo excesivoe irreal, cuya caída podría generar
importantes desequilibrios y provocar, a su vez, cambios en el sistema
tecno−industrial vigente o en curso de formación.
La introducción masiva de la informática, y la posibilidad de concretar
las constantes innovaciones teóricas y convertirlas en innovaciones
tecnólógicas plenas, adaptándolas a la demanda, está provocando una
aceleración de los procesos tecno−industriales y una tecnología efímera y
redundante que puede provocar crisis constantes por saturación
económica negativa o claudicación de la demanda, con la inestabilidad
industrial consiguiente. La velocidad de los procesos tecnológicos
podría no ser homogénea con los cambios sociales necesarios para
acogerlos, y en este caso entraríamos en una crisis de adaptación no ya
de la tecnología a la sociedad, sino de la sociedad a la tecnología, con
problemas de diversa índole difíciles de prever.
CAMBIOS TECNOLOGICOS Y CAMBIOS CULTURALES
Parece
que asistiéramos a la disoluciónde la ciudad industrial moderna y a la
emergencia de la ciudad informacional, como ya se le está denominando a
la urbe de los países avanzados (v. Bouza, F., 1992), inserta en un
complejo sistema mundial de ciudades de vanguardia en la circulación
financiera, cultural y de información, ciudad que requiere, para su
análisis, una refundación hasta de la misma sociología, cuya razón
fundante fue la antigua sociedad industrial que ahora remite (En
palabras de Carlos Moya −1977, p.19− :"Los límites mitológicos de la
Razón Sociológica contemporánea sólo devienen manifiestos cuando se
descubren
sus orígenes en la secularización de la Teología Política como
específicamitología del imperio de la ciudad, que ahora deviene capital y
centro carismático del Estado Nacional, sus súbditos o ciudadanos")
Otras
sociedades han vivido recientemente, y siguen viviendo, la crisis
básica y previa a las nuevas innovaciones. Lo que fue la Unión Soviética
hizo crisis, entre otras importantes razones, por desadaptación
tecnológica. Manuel Castells (1991, pp. 3−4), que viene analizando la
evolución de la Ex−Unión Soviética, ha podido constatar, en su opinión,
que "el elemento desencadenante de la crisis del sistema soviético no
fue económico propiamente dicho, sino tecnológico. No es casual que el
retraso fundamental de la Unión Soviética se produjera en una década
(1975−1985) en la que tuvo lugar la plena difusión de las nuevas
tecnologías
microelectrónicas e informáticas en el mundo. La aceleración del
progreso tecnológico evidenció de forma espectacular que, tal y como
señalara Marx, la organización social puede ser un freno decisivo al
desarrollo de las fuerzas productivas, aunque la ironía histórica
verificó dicha hipótesis en relación con el estatismo comunista. Por
razones profundas, ligadas sobre todo a la absorción de la ciencia y la
tecnología en el agujero negro del complejo militar−industrial y a las
características sociales de la generación y difusión de las tecnologías
de información, la Unión Soviética acumuló en pocos años un retraso
decisivo en microelectrónica, informática, telecomunicaciones e
ingeniería genética, es decir, en los campos clave de la nueva
infraestructura tecnológica mundial". Es difícil precisar el exacto
papel de la crisis tecnológica en el derrumbe soviético, pero sin duda
ocupó un importante lugar, tanto como concausa como, también, efecto de
otros déficits interactuando con las variables concurrentes en el
proceso de claudicación del sistema.
La revolución cultural que está
generando la transformación del sistema tecnológico, con sus crisis de
jerarquizaciónen la organización, el incremento (o decremento, según
sectores y fuentes de investigación) de la iniciativa personal y la
velocidad de adaptación, entre otras cosas (v. Crozier, o. cit; VVAA,
1985; y R. Rice y otros, 1984; y J. Reese y otros, 1982), produce, a su
vez, un modelo de empresa que no encaja en los paradigmas clásicos de
gestión empresarial, al tiempo que las transformaciones sociales que
afectan a la vida cotidiana crean una crisis constante de representación
en las organizaciones de interés, como partidos y
sindicatos, que
frecuentemente no adaptan sus estructuras y sus puntos de vista a la
nueva situación. Mi trabajo sobre sindicatos me he llevado a concluir
que entreestas organizaciones y el mundo externo existe una barrera de
difíl superación (V. Bouza, F. 1991 y 1993), barrera cultural que
expresa en su solidez las dificultades que plantea la desestructuración
del mundo industrial clásico que ahora parece concluir. No podemos ser
abolutamente optimistas antes estos cambios acelerados que se vienen
produciendo: existen demasiadas fracturas entre el mundo cotidiano y la
realidad tecnológica, así como entre el mundo de las organizaciones y
todo lo que está ocurriendo; también hay una tendencia a la
concentración económica que, de arrastrar consigo la concentración
informativa, podría dificultar el ejercicio del intercambio libre entre
las gentes y entre las naciones. Un grado tal de desestructuración y a
tal velocidad probablemente no lo ha vivido jamás el hombre: en estas
condiciones, la emergencia de populismos regresivos, una cierta
nostalgia del pasado, la tentación de resolver los problemas mirando
atrás, y todo lo que pudiera limitar la angustia colectiva que los
cambios producen, es una opción posible con graves repercusiones
políticas sobre el grupo humano. Hace tiempo que algunos analistas
vienen insistiendo con rigor en los diversos problemas planteados por
"el impacto social de las modernas tecnologías de la información" (v. J.
Reese, H. Kubicek, B.−P. Lange, B. Lutterbeck, U. Reese, 1982), o de
otras tecnologías, y es preciso escuchar algunas de sus ideas, porque el
rostro de la modernización tecnológica es poliédrico y complejo: a las
crisis económicas de toda transición pudieran unirse las crisis
políticas, y sólo un control regular del proceso y la labor pedagógica
de los medios de comunicación podrían embridar un proceso que no es tan
sencillo como a veces queremos
creer: una forma de vida inmmemorial
está desapareciendo, y la revolución tecnológica que no empuja hacia
adelante contiene también estímulos regresivos, tanto puramente
objetivos y medibles, como las dificultades que plantea la permanente
reconversión tecnológica al mercado de trabajo, como subjetivos y no muy
cuantificables, como aquellos que nos llevan a mirar hacia atrás con
más nostalgia que ira. De las deficiencias del mercado de trabajo y de
la nostalgia colectiva hacia el supuesto paraíso perdido proceden los
aspectos más sombríos del aún vacilante cambio social en curso: nosotros
apenas hemos cambiado, y ese es el mayor
riesgo de un proceso que ya parece imparable.
Tomado de Fermín Bouza: INNOVACION TECNOLOGICA Y CAMBIO SOCIAL
bouza ccinf.ucm.es
http://www.ucm.es/info/socvi/BOUZA/NUEVA1/Textos/innova.pdf
El escrito, nos habla claramente de tecnología efímera o chatarrería tecnológica, que como lo refiere el autor citado (Bouza), es redundante debido a que no cubre la demanda; destacando con esto, que la introducción de tecnologías innovadoras, incide en los constantes cambios por los que vivencia toda civilización, avanzada o subdesarrollada, motivando con esto, a una sociedad del conocimiento, donde se maneje, como lo indica Morin ((s/f), un conocimiento pertinente que permita apreciar el entorno y sus relaciones de forma integral y global, en el que el ser humano sea, no sólo capaz de identificar los objetos, sino aprehender de ellos y de su lugar en el marco de la naturaleza. Con ello, la modernización tecnológica de la que habla Jones (1990), tiene su papel fundamental en el devenir de toda acción ciudadana y con ello, la escuela, considerándola como una vía de difusión y enseñanza. A tal efecto, la didáctica creativa ha de estar inmersa en el nuevo accionar transcomplejo del docente para que induzca a experiencias y subjetividades formadas en la coexistencia y la generación de conflictos entre el crecimiento y el pensamiento del individuo, permitiendo la comprensión del conocimiento en la medida que interactúa con él mismo y la civilización.
ResponderEliminarTECNOLOGÍAS EFIMERAS
ResponderEliminarSi bien es cierta la importancia del desarrollo tecnológico, también hay que tomar en cuenta hasta que punto ese desarrollo nos ayuda positivamente para bienestar, y no se convierta en tecnologías efímeras, que son todas aquellas tecnologías fugaces, momentáneas, perecederas, transitorias, precarias, temporales o provisionales, que se convierten en un problema ya son desarrolladas no por la necesidad real de su uso sino para explotar un mercado siguiendo los patrones del sistema capitalista. Tanto los países desarrollados como los no tantos a la hora de introducir tecnologías deben de prepararlos previamente ya que estos producen cambios de mentalidad, de aprendizaje y de cualificación, y a la final solo son abandonados o confinados a los depósitos sin uso alguno. A esto se le suma la sociedad de la programación basada en la informática, que ha desplazado significativamente los modelos tradicionales de producción, generando en un consumo desmedido y un exceso de chatarra tecnológica teniendo como consecuencia la generación de crisis constantes por la saturación económica y la poca demanda.
muy bien comparto algunas de las ideas, por lo cual nuestra responsabilidad es usarla en nuestro beneficio y del colectivo y a su vez enseñar a otros a emplearla con conciencia
Eliminarla tecnología es efímera en el sentido que a medida que surgen cambios ella también es cambiante, por ello cada uno de nosotros debe estar en el mismo ritmo de cambio para adaptarnos a las nuevas transformaciones que las nuevas tecnologías. cabe destacar por ejemplo el uso de algunos programas que existen para realizar ciertas actividades administrativas en las empresas, o tal vez aquellos que sirven como estrategias para llevar el conocimiento en las escuelas o los que nos sirven como base de datos para realizar diagnostico comunitarios, hoy día, contamos con una cantidad de elementos que facilitan nuestras labores y que aun no somos capaces de conocer tal vez porque no tenemos tiempo, otros por no contar con los recursos necesarios y algunos quizás debido a que nos les interesa saber en que consisten estas herramientas tecnológicas. lo cierto es que no escapamos de un mundo globalizado y saturado de tecnología cada vez mas avanzada y que si no procuramos insertarnos en ella y romper con la brecha digital permaneceremos en la prehistoria moderna.
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